procesionaria
08 Feb

La procesionaria y los perros

Todos los años, al final del invierno, cuando ya va haciendo menos frío, hay que tener presente que las orugas de la procesionaria bajan de los árboles donde se encuentran para enterrarse en el suelo y pasar a la fase de pupa (recordar que de gusano pasan a pupa, luego a mariposa y esta pone huevos donde salen de nuevamente gusanos).

Son extremadamente venenosas: producen urticarias y alergias en personas y en animales.

El riesgo está al tocarlas o al acercarse mucho a ellas, sus pelos urticantes son como dardos envenenados: cuando se sienten amenazadas los sueltan. Por eso no hace falta haberlos tocado para verse afectado. Principalmente son los perros las mascotas que suelen ser víctimas de la oruga del pino o procesionaria. Este contacto puede llevarse a cabo con la procesionaria en movimiento, con nidos caídos al suelo e incluso con pelos arrastrados por el viento.

Si tu perro olisquea o, peor, lame a una de estas orugas debes llevarlo inmediatamente al veterinario.

¿Cómo reconocer si tu perro ha estado en contacto con una procesionaria?

El contacto con la procesionaria normalmente se produce en la zona de la cabeza (trufa, morro, lengua…) por lo que notaremos que tiene molestias e hinchazón en esta zona de su cuerpo. El animal puede tener fiebre, también puede que tenga problemas para cerrar la boca, etc.

¿Qué hacer?

Puedes lavarle la boca con agua templada pero lo más importante es ir rápidamente al veterinario para que puedan dar a tu perro un tratamiento temprano para controlar cuanto antes el problema. Recuerda que el diagnóstico temprano puede resultar determinante para poder controlar las secuelas.

El resultado puede ser fatal, desde la necrosis de parte de la lengua a la muerte: si la infección llega a la laringe el perro puede llegar a morirse por asfixia.

 

especies-veterinarios